Aquí no manda ningún Estado: manda la compañía aérea, y cada una tiene sus reglas. Es la única de las doce situaciones que no se resuelve en la web de una autoridad.
Si tu hijo vuela sin un adulto, existe el servicio de menor no acompañado: se contrata aparte, tiene precio propio, hay que reservarlo con antelación y hay edades a las que sencillamente no se permite volar solo. No es un extra que se pueda añadir en el mostrador el mismo día.
Si viaja un bebé, comprueba la edad mínima que pide la compañía para volar, si necesita billete propio y qué condiciones pone al carrito y a la sillita: cuál se factura gratis, cuál se puede llevar hasta la puerta de embarque y cuáles están homologadas para usarse a bordo.
Todo esto se mira en la web de la compañía, no en la de ninguna autoridad. Y conviene mirarlo antes de comprar el billete, porque a veces determina con quién vuelas.