Cada niño necesita su propio documento de viaje en vigor, también los bebés recién nacidos. Un documento que acredite el parentesco —el libro de familia, el certificado de nacimiento— no sirve como documento de viaje en ningún país: prueba de quién es hijo, no la identidad para cruzar una frontera.
Si tu hijo todavía no tiene el suyo, empieza por aquí: entre la cita y la expedición pueden pasar semanas, y en temporada alta bastantes más.
Y si ya lo tiene, comprueba que sirve para este viaje. Dentro de la Unión Europea basta el documento de identidad; fuera de ella suele hacer falta pasaporte, y hay destinos que ni siquiera aceptan el DNI para entrar.
Un detalle que pilla a mucha gente: el Ministerio del Interior indica que la obtención del pasaporte de un menor está condicionada al consentimiento expreso de todos los que tengan atribuida la patria potestad o la tutela. Si sois dos progenitores, hacen falta los dos. No es un trámite que se resuelva en una tarde suelta.