Documentación para viajar con menores
Francia es espacio Schengen, así que para una familia española el papeleo es mínimo. Dos cosas conviene tenerlas claras.
- Cada niño necesita su propio documento en vigor. Tu Europa, el portal de la Comisión Europea, indica que se puede viajar por la UE con pasaporte o DNI válido y que los niños y menores deben llevar su propio pasaporte o DNI — también los bebés. Un documento que acredite el parentesco no sirve como documento de viaje: prueba de quién es hijo, no la identidad para cruzar una frontera.
- La autorización de viaje del menor no tiene una respuesta europea. Tu Europa lo dice sin rodeos: no hay normas de la UE al respecto y cada país decide si exige que el menor disponga de una autorización oficial. Eso afecta a los tres casos —viajar solo, con un adulto que no es su tutor legal, o en compañía solo del padre o de la madre—, así que no te fíes de una respuesta genérica, incluida la nuestra.
Son dos preguntas distintas, con dos autoridades distintas:
- Lado español. La Guardia Civil indica que los menores que viajan solos, o acompañados de adultos que no ejercen la patria potestad, deben poder justificar ante los agentes fronterizos que no se les ha privado ilícitamente de la custodia, y que quienes ejercen la patria potestad pueden formalizar esa autorización por escrito en un puesto de la Guardia Civil, con cita previa. El formato, los plazos y la documentación que la acompaña están en la Instrucción 10/2019, enlazada desde esa misma página.
- Lado francés. Consulta qué pide Francia al menor que entra sin sus dos progenitores. No tiene por qué coincidir con lo que exige el país de salida.
Y una tercera que no es de ningún Estado: las condiciones de tu aerolínea o compañía de tren, que tienen sus propias reglas para menores y bebés.
Que los controles estén reforzados no cambia el documento que te piden. El Ministerio de Asuntos Exteriores de España lo aclara en su ficha de Francia: los controles en las fronteras se han reforzado, y eso no afecta al tipo de documentación exigida, que puede ser DNI o pasaporte, indistintamente. Traducido a la práctica familiar: quizá os paren y os miren los papeles con más calma que otras veces, así que llevadlos a mano y no en el fondo de la maleta — pero no hace falta sacar el pasaporte a los niños si ya tienen DNI.
Consejo extra: valora un seguro de viaje familiar — la atención hospitalaria privada en Francia puede ser cara sin cobertura.
La Tarjeta Sanitaria Europea, una por cada hijo
La Seguridad Social describe la Tarjeta Sanitaria Europea (TSE) como un documento personal e intransferible y gratuito que acredita el derecho a recibir la asistencia sanitaria necesaria durante una estancia temporal en la Unión Europea, Islandia, Liechtenstein, Noruega, Reino Unido y Suiza, de acuerdo con la legislación del país donde estés. «Personal e intransferible» significa justo lo que parece: cada niño necesita la suya, la de los padres no le cubre.
- Pídela con margen: no te la dan en el acto. La Seguridad Social indica que, una vez solicitada, se envía al domicilio en un plazo no superior a 5 días y que no se entrega en mano en ningún caso.
- Si el viaje es inminente, esa misma página señala que puedes pedir el Certificado Provisional Sustitutorio, que hace su función mientras tanto.
- Mírale la caducidad antes de salir, igual que al DNI. Caduca, y la de un niño de hace tres veranos probablemente ya no valga.
- No sustituye al seguro de viaje. La TSE no es válida si el desplazamiento tiene por objeto recibir tratamiento médico, y da acceso a la sanidad de ese país en las condiciones de ese país. Exteriores lo dice sin rodeos: los gastos de hospitalización y repatriación corren a cargo del particular. Son cosas distintas y conviene llevar las dos.
Mejor época para ir con niños
- Abril-junio y septiembre son el punto dulce: temperaturas agradables para caminar, jardines en flor y días largos sin el calor ni las aglomeraciones del verano.
- Diciembre tiene el encanto de las luces navideñas, los escaparates animados de los grandes almacenes (Galeries Lafayette, Printemps) y las pistas de hielo, a cambio de frío y de que anochezca hacia las 17:00.
- Agosto es caluroso y muchos comercios y restaurantes de barrio cierran por vacaciones, aunque los grandes museos y atracciones siguen abiertos.
- París tiene chubascos repartidos todo el año: da por hecho algún día de lluvia y tenlo en cuenta en el equipaje y en tener un plan B bajo techo (museos, la Cité des Enfants).
Qué llevar
- Chubasqueros o cortavientos ligeros para todos: más prácticos que el paraguas para pasear.
- Calzado muy cómodo: París se ve andando y se caminan fácilmente 8-10 km al día.
- Carrito ligero y plegable: útil para las distancias largas, pero que se pliegue rápido para el autobús y las escaleras del metro.
- Botellas de agua rellenables: el agua del grifo es potable y hay fuentes Wallace (las verdes, históricas) repartidas por la ciudad.
- Snacks y algo de picnic: los jardines de París están hechos para merendar y ahorra colas y dinero.
- Batería externa para el móvil: la usarás mucho para mapas, horarios de transporte y fotos.
- En verano: gorra y protector solar; en invierno: guantes y gorro para los paseos al aire libre.
Cómo moverse con niños
- Del aeropuerto al centro: desde Charles de Gaulle, el RER B llega al centro en unos 35-45 minutos pero tiene escaleras; con equipaje y carrito, el Roissybus (hasta Ópera) o un taxi con tarifa fija son más cómodos. Desde Orly, el Orlyval + RER o el Orlybus.
- Por la ciudad: el metro es rápido pero con muchas escaleras; para carritos, el autobús es más accesible y además los niños ven la ciudad. Las líneas de metro 1 y 14 (automáticas) son las más modernas y practicables.
- Billetes: los menores de 4 años viajan gratis; de 4 a 9 años pagan tarifa reducida. Un billete sencillo t+ o la recarga en el móvil sirven para metro, RER (dentro de París) y bus.
- A pie y en barco: muchas distancias del centro son perfectamente caminables, y un paseo en barco por el Sena (Batobus con paradas o un crucero) descansa piernas y encanta a los niños.
- Las sillas de coche no hacen falta salvo que alquiles vehículo: en la ciudad no lo necesitas.
Qué hacer por edades
0-2 años
París es muy amable con los bebés al aire libre: el Jardin du Luxembourg y las Tuileries tienen zonas de arena, patos y sillas para sentarse a la sombra. Casi todos los museos grandes tienen cambiador y prestan portabebés o dejan entrar el carrito plegado. La Ménagerie del Jardin des Plantes (un zoo pequeño e histórico) funciona muy bien a esta edad sin abrumar.
3-5 años
La edad de los tiovivos y los jardines: hay carruseles clásicos por toda la ciudad (a los pies de la Torre Eiffel, en Montmartre bajo el Sacré-Cœur, en las Tuileries). El Jardin d’Acclimatation (Bois de Boulogne) es un parque de atracciones suave pensado para peques. En la Cité des Sciences está la Cité des Enfants 2-7 años, una planta entera para tocar y experimentar (reserva franja horaria con antelación).
6-8 años
Ya disfrutan los iconos si se dosifican: subir a la Torre Eiffel (o al Trocadéro para verla), un paseo en barco por el Sena, y museos activos como la Cité des Sciences (Cité des Enfants 5-12) o la Galería de la Evolución del Jardin des Plantes, con su desfile de animales gigantes. Un cuaderno para dibujar lo que ven convierte cualquier museo en misión.
9-12 años
Momento de los grandes museos en dosis cortas y con juego: el Louvre (elige 4-5 obras, no intentes verlo entero), el Musée d’Orsay o el colorido Centre Pompidou. Les enganchan los pasadizos cubiertos del centro, las Catacumbas (con reserva; puede impresionar a los más sensibles) y gestionar ellos mismos el mapa del metro y la ruta del día.
13+
Autonomía por barrios con punto de encuentro: Montmartre, el Barrio Latino, las tiendas y librerías de Le Marais. Les motivan las vistas para redes (Trocadéro, Arco del Triunfo, Printemps), el arte urbano y una tarde de compras. Un pase de transporte en su móvil les da independencia controlada.
Comer con niños
- Las boulangeries son tu red de seguridad: un buen sándwich, una quiche o un pain au chocolat resuelven cualquier comida rápida, barata y a cualquier hora.
- Los jardines invitan al picnic: comprar en el mercado o la panadería y comer en el Luxembourg o las Tuileries es una experiencia parisina en sí misma y ahorra bastante.
- Los bistrós suelen tener platos sencillos que gustan a los niños (jamón, tortilla, pasta, filete con patatas) y muchos ofrecen menu enfant; las crêperies son apuesta segura.
- Ten en cuenta el horario francés: la cocina de muchos restaurantes cierra entre las 14:30 y las 19:00-19:30. Con niños, comer pronto (13:00) o cenar temprano (19:30) evita esperas y peor humor.
Salud y seguridad
- Emergencias: 112 (número único europeo, funciona igual que en España).
- Farmacias: se identifican con la cruz verde; en cada barrio hay una de guardia (pharmacie de garde) para urgencias fuera de horario, indicada en la puerta.
- Embajada de España en París: +33 1 44 43 18 00 (emergencias consulares 24 h).
- En el metro y zonas turísticas (Torre Eiffel, Louvre, Montmartre) hay carteristas: lleva el móvil y la cartera en bolsillos cerrados y el carrito a la vista.
- Niño perdido: enséñale a acudir a alguien con uniforme o a la caja/mostrador del lugar. Truco de familia viajera: hazle una foto por la mañana con la ropa del día y ponle una pulsera con tu teléfono.
Presupuesto orientativo familiar
Referencia para dos adultos y dos niños (3-11 años), cuatro días y tres noches, temporada media:
| Concepto | Rango orientativo |
|---|---|
| Vuelos ida y vuelta desde España | 300 – 600 € |
| Hotel familiar 3 noches (habitación cuádruple o familiar) | 450 – 900 € |
| Comidas (mezcla de bistró, panadería y picnic) | 200 – 320 € |
| Transporte público 4 días (2 adultos + niños) | 60 – 100 € |
| Entradas y actividades (Torre Eiffel, barco, un museo, tiovivos) | 120 – 220 € |
| Extras (souvenirs, crêpes, imprevistos) | 60 – 120 € |
| Total aproximado | 1.190 – 2.260 € |
Palancas de ahorro: muchos museos nacionales son gratis para menores de 18 años de la UE (Louvre, Orsay, Pompidou), los jardines y parques no cuestan nada y un picnic al día recorta la factura de comidas sin renunciar a la experiencia.